1000101 - This is the life

lunes 21 de noviembre de 2011
Me recorrí todo Lanús y Lomas de Zamora. También merodeé por Florida. Finalmente lo encontré en Avellaneda, en el Alto Avellaneda.
Sinceramente nunca pensé que iba a acceder a algo así. Pero el amor pudo más.
Compré el vestido salmón con corte Marilyn Monroe que usaría para el casamiento de Nerina, mi mejor amiga. Le prometí que iría vestida acorde a la ocasión, y distinta a los 11 años que llevamos de amigas. Se habría cansado de verme todo el tiempo de jean y zapatillas, seguramente. Me ha visto de pantalón y zapatos, recién llegada del trabajo. Pero para su enlace matrimonial con Matías tenía que ser una señorita, para no opacarle su día.
La quiero tanto, pero tanto, que dejé todos mis prejuicios, mis vergüenzas, mis complejos, y hasta acompañé el vestido con unos zapatos divinos que había comprado con él en San Bernardo, hace unos años. Altísmos. "No vas a poder ni caminar con eso... no da", me había dicho. Pero yo había quedado enamorada de ellos.
Hasta dediqué unos minutos para hacerme un lindo peinado.

Me lloré la vida con el "Sí, quiero". Verlos tan felices a ellos, tras 8 años de acompañarse en esta vida. Tras 8 años de ser testigo del amor puro que se tienen.
La fiesta fue sencilla; una cabaña en Cañuelas, asado, ensaladas, postres. Música, karaoke... austero, pero muy lindo. Y ellos, sentados en una mesa larga, los dos solitos.
Ella 25, él casi 26. Enamoradísimos hasta la médula. Felices.

Y llegué a casa demasiado triste para lo que había vivido las últimas horas. Mi mejor amiga había conocido al amor de su vida y se había casado con él.

Yo también conocí al amor de mi vida. Pero lo perdí hace casi dos años... por cosas de la vida. Por cosas de mi vida y su vida.

Hoy baldeaba mi departamento (sí, señor, baldeo un departamento - parte de las manías que me está descubriendo el psicólogo). Y se me vinieron flashes de cuando vivíamos juntos; él quería ayudar con la limpieza pasando un lampazo, y yo le decía que para pasar un lampazo primero había que barrer. Más tarde, mi gata se asustó con algo cuando estaba limpiando la cocina y cuando se echó a correr hacia atrás, se golpeó con el armario blanco por atolondrada. Y me reí sola sin tener con quién comentarlo.
A veces extraño tanto la cotidianeidad con él, que situaciones como esas me hacen hundirme en el más terrible llanto.



Mi tío está internado.
El martes estuvo al borde de la muerte. Es diabético pero también deísta (por si en algún momento alguien se preguntó por qué me inclino tanto a las creencias energéticas), entonces piensa que su mejor remedio es la mente y la energía que pueda captar. El fin de semana anterior había tenído una hiperglucemia en Mar del Plata, y se volvió medio inestable.
El martes la glucemia le había subido a 500, se deshidrató, y lo estaba matando. No quería ir al médico, ni llamar a una ambulancia. Él estaba seguro de que iba a curarse con la mente. Tano como es, sacando a todo el mundo a las puteadas... con el poco aire que tenía para hablar, con las pocas fuerzas que tenía para apenas levantar una mano.
Firme al pie del cañón, mi tía. Y los hijos del primer matrimonio de mi tío, los 3, y sus sobrinos.
Mi tía estaba más necesitada que mi tío. Estaba agotada, triste, embroncada... el hombre de su vida se estaba dejando morir en la cama que habían compartido 25 años. No sabía de dónde sacar fuerzas, la tristeza la iba a matar a ella.
Yo deambulaba por su casa y me venía a buscar para que me acostara con ella. No quería estar sola. "Tía, querés tomar algo?", "Tía, querés comer algo?", "Tía, por qué no dormís un poco?". "Tía, no querés nada?".

-"Quiero a mi mamá. Quiero a mamá.". Y me largué a llorar como una imbécil siendo las 4 de la mañana del ya día miércoles.

Y me dejaba a mi y se iba a acostar con mi tío. Y lo miraba, y le tocaba la cara. Y le medía la fiebre que en sus 42 clavados, no bajaba. Y se levantaba, me robaba un pucho, y volvía a acostarse al lado del amor de su vida.

El miércoles al mediodía una de las hijas mayores fue con dos médicos de prepo, para que lo vieran. Terminó internado en la Cruz Blanca de Lanús con una infección pulmonar tan grande que tuvieron que punzarlo y aún intentan calmar con antibióticos.
Y ahí está ella, prendida al lado de su cama sin siquiera dormir, comer o bañarse. Cuidándolo desde entonces.



Amor, eso es amor.
Mis amigos casándose a los 25 años, tras 8 de novios y 4 de concubinato. Sin apuros, sin presiones.
Mis tíos... soportando lo más fuerte del mundo que es flirtear con la muerte, pero tomados de las manos y no dejándose ir.

Si él me diera la oportunidad, bien sabe que yo estaría al lado suyo en cualquier adversidad. Que no tiene más que tomarme la mano, que yo nunca más lo voy a dejar ir.





Have you ever wished that you were someone else?
Traded places in your mind?

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